jueves, 7 de febrero de 2008

Un final

Como un árbol sin hojas, aguantando estoico el maldito invierno en sus ramas. Sabes quizás que no habrá más primaveras al sol. Y que las hojas, que cayeron hace tiempo al suelo, nunca más adornarán tu cuerpo. Y pasa tan rápido que dudas si fue verdad todo aquello que sucedió ayer. No parece real que se vaya a terminar así, sin más. Triste, sentada en ese sofá que acepta de pasajero un viejo cuerpo que ha vivido tanto, que ya no cuenta nada. La tele encendida en cualquier canal habla sola mientras tú piensas en las oportunidades que nunca tuviste. Una vida en subida con salida parada y sin avituallamientos por el camino. Las rosas eran para otras pero las espinas siempre se clavaron en ti.
Tú siempre supiste que la muerte era el final, nunca te supieron camelar con seres queridos esperando al otro lado. Los que te quieren se quedarán aquí, jodidos y a la cola… esperando su turno.

1 comentario:

Grace dijo...

Un final, un punto, un renglón que comienza a borrar todo lo que se ha escrito en él un día, otro día. Cuando el final se ha pronunciado, muchas cosas deseamos hacer, contar, explorar, sentir y no caemos en la cuenta de que el final se ha pronunciado. Y es eso, un árbol que muere y que sin embargo, nos hará sombra un mes mas, un verano más...Hebe